El Diario de Dross.

Buenas queridos internautas hoy queria hablarles sobre un hallazgo que cambio mi vida. Hace Poco tiempo algo asi como 2 meses atras me encontraba haciendo Zapping en el internet, Surfeando de aca para alla y de alla para aca solo revisando un poco de anime, el tumblr y  buscando lo que se conoce como entretenimiento sano, Como si fuera por obra y gracia de dios Encontre este link: www.dross.com.ar...Desde ese momento mi vida no fue igual...

El diario de Dross es una web realizada por un venezolano que buscando huir del gobierno de turno en su pais, emigra Hacia Argentina y desde alla nos cuenta cada una de sus historias, desde el hecho de que se cago encima, Hasta sus vivencias de joven, Pasando por analisis de videojuegos, tocando ciertos temas como solo el lo sabe hacer y porque no Trolleando a otras personas ya sea por msn o mail, Lo que hace del diario de dross tan especial es la forma en que realiza sus articulos siempre insultando, mostrando la cruda realidad y buscando dejar aunque sea un minimo conocimiento en cada uno de sus lectores.


Aca un link a uno de sus post para que comprueben lo que les digo.


y un pequeño fragmento del mismo para que lo puedan disfrutar.

En cada grupo hay un raro, eso no es un secreto sino más bien un axioma, pero Horacio, nuestro Horacio, se habría llevado a cualquier otro por los cuernos, y si bien sé que entre ustedes puede haber alguien que califique para ser considerado un ministro de lo extraño, Horacio sería un cardenal, un pontífice, quizá…
Dejó una profunda, viscosa y perenne batería de recuerdos en todas aquellas personas que tuvieron la fortuna (o el infortunio) de conocerlo. ¿Dónde está hoy? ¿Qué ha hecho con su vida? No tengo idea. Horacio bien podría estar muerto, pero vivirá para siempre en los recuerdos de todos aquellos que estudiaron a su lado de la misma manera que el payaso Pennywise dejó memorias marcadas con fuego en los niños de la miniserie “IT”.

Todo empezó cuando yo estudiaba primer año de bachillerato. Éramos lo que en Venezuela se conoce como “camisas azules”. Estábamos sentados en nuestras mesas (porque en el colegio que estudié no había pupitres). Horacio extrajo de su bulto una revista pornográfica, no Playboy (nunca tuvo gustos finos) sino Penthouse; un dechado de coños hinchados y clítoris rebosantes. Por supuesto, mis panas y yo nos pusimos en torno a su abultada espalda para echar un vistazo. En ese entonces el Internet no merecía ser llamado Internet; era una simple red a la que uno se conectaba tras un largo chirrido de tonos y por ello, las revistas seguían teniendo el mismo impacto y lujo que ya hace mucho le arrebataron las web gratuitas de fotos eróticas y remataron las “Youtubes” del porno.

Horacio pasaba las páginas lentamente; las fotos de las modelos, tocándose hasta el fondo, sin pudor, hacían de la delicia de todos aquellos que decidimos abandonar la topografía de África para estudiar a fondo la geografía de Julia Garvey.

Pero así como a veces no todo lo que brilla es oro, y para bien o para mal, no hay que juzgar a un libro por su portada, lo que Horacio nos mostraba orgullosamente no eran exactamente las modelos que aparecían página tras página, sino esa misteriosa mancha transparente y beige que arrugaba el papel y que estaba colocada, con abyecta puntería, sobre las tetas de todas y cada una de las chicas Penthouse.

Some say he’s half man half fish, others say he’s more of a seventy/thirty split. Either way he’s a fishy bastard. Google

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